<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-8575862358136017717</atom:id><lastBuildDate>Wed, 07 Oct 2009 03:26:45 +0000</lastBuildDate><title>Ciruelax</title><description>La (eterna) nueva narrativa chilena.</description><link>http://ciruelax.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Nicolás Rojas Inostroza)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>2</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8575862358136017717.post-1574647265131563529</guid><pubDate>Wed, 04 Jun 2008 19:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-06-04T22:05:01.436-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Narrativa</category><title>Canutones</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Creyentes. Se decían creyentes. Carla. Le decían Carla. Original. Me decía original.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por Nicolás Rojas Inostroza&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;Ll&lt;/span&gt;egó una tarde de otoño, sin hojas crujientemente cafés. Adriana recibió el llamado, que perturbó una de sus largas siestas. Oír la voz de su hermana le causó extrañeza, como sospechaba el llamado no era para saber como estaban. Más simpática que de costumbre, hablaron un par de minutos de la ruptura entre la “Fran y Julio César”, del tiempo, de las utopías que sostenían del nuevo gobierno, hasta que con un “uy, antes de que se me olvide, te quería pedir un favor” se iniciaría esta historia tan singular...“La Carolina tiene una amiga, que viene llegando del extranjero. Es una buena niña. Además es del evangelio. Pero no tiene dónde quedarse. Nosotros no podemos recibirla por el momento. ¿Le puedes pasar una pieza mientras encuentre trabajo?”.Y es que quizás las grises nubes que cubrían el techo plomizo de su casa, o el estado de recién despertada, influyeron para que ella accediera a admitirla en su casa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ésta es más loca que la Paty Rodríguez”. Sábado. Admiro la antigüedad única sobre la mesa. Un azucarero blanco, carcomido por el tiempo. Debe ser de los 60`s. Si esta reliquia hablara... “El problema es que yo soy demasiado huevona”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un frío y distante buenas tardes, se conocieron. Las maletas de Carla entraron en el 1025 de Los Libertadores. La recibieron Adriana y su hermana “Pepa”, una octogenaria señora que vivía de los recuerdos y de lo que “pudo ser, pero no fue”. Le habían destinado la habitación desocupada del segundo piso (con televisor incluido). Las formalidades propias de la situación se respetaron a cabalidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El sol despertaba al sector poniente de la capital, las micros llenas con rumbo al centro, las cortinas cerradas en la casa. Pero para Carla era demasiada tranquilidad, sigilosamente se bañó y se arregló para salir en busca de diversión. Esa que tanto había añorado en Europa. Bajó las escaleras, abrió la puerta y salió... (Minutos más tarde, el teléfono suena). Adriana despierta de mala gana y contesta, son las 11:30. “Vecina, tiene la puerta abierta desde hace más de una hora. ¿Está todo bien?”.Ese día llegó a las diez de la noche. Entró, y saludó a las dueñas de casa. Sin mucha alegría le comunicaron que habían conseguido un reemplazo en el hospital Barros Luco, comenzaba mañana a las 9 A.M. La huésped agradeció el gesto, y dijo que necesitaba dormir para estar “tiqui-taca” en su primer día laboral. Esperó que se durmieran las ancianas y bajó a darse un largo baño de tina. El despertador anunciaba las 7:30 y Carla no dudó en apagarlo. Tras un gran esfuerzo se levantó y se alistó para su debut en el centro hospitalario tercermundista. Salió con rumbo al paradero, esperó un par de minutos pero su micro no pasó. El sueño fue más fuerte y se devolvió en un vuelo sin escalas: directo a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“Y todavía no me devuelve la plata que le di para locomoción, son 8 lucas que ya doy por perdidas”. Me decido, comienzo a devorar el empolvado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Tras varias horas de sueño, Carla fue al bañó y quiso hacerse un peinado. No encontró nada mejor que usar el primer utensilio que vio sobre la repisa...”¿Quién tomó mi cepillo de dientes?” gritaba histérica la dueña de casa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;El segundo día volvió tarde. Decía que andaba en el templo, y que había estado conversando con el pastor. La ferviente “pepa” comenzó a conversar con la residente temporal de la casa, que era de una iglesia que quedaba por el centro, en un subterráneo cercano a la Plaza de Armas. Cuando ésta le decía que podía hablar con el señor en lenguas... poniendo la mano sobre la cabeza de la anciana... “ayanta huila, languem, et god iuh juie, opuit kjsi hyutimkk...” Adriana escuchaba desde el sillón las increíbles palabras que salían de la boca de la afuerina, y con tentación de carcajada salía al patio a desahogarse.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Tras gastar 5 kilos de detergente en una semana, Carla echó mano a lo que, a su juicio, podía hacer las veces de este. Sus ojos se deslizaron por todo el baño hasta que encontró el shampoo. Sí, lavaba todos los días sus prendas de vestir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otro día “pepa” recibió a su hermana Carmen en una visita sorpresa, una tarde de ese mismo Otoño tan poco lírico. Se aproximaba la hora de tomar once, pero la hermana mayor no se había duchado ese día. Al ver a Carla viendo televisión, le pidió que fuera a comprar el pan. Ella fue tajante, con un “¿Por qué no va usted mejor?”. La debilidad de carácter, o quizás el mandato divino de poner la otra mejilla hicieron que la anciana saliera con un aspecto impresentable rumbo a la panadería. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;“Y yo me vengo bajando de la micro, y veo a mi hermana caminando en la calle. Caminando como Ruperto con un mechón por acá y casi cayéndose con la bolsa del pan...”. Contengo la risa. Pan amasado, acerco la mantequilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cuando Adriana encaró a Carla, ella respondió que todo fue absolutamente falso y que le sorprendía profundamente que anduvieran hablando a sus espaldas, que eso no se hacía, que el señor castigaba a los difamadores. El ambiente se ponía tenso, pero “pepa” se eximió de la discusión y se encerró en su cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adriana dio las excusas por Carla, a la gente del hospital. Ella se levantó más temprano que de costumbre para ir a su trabajo, pues no le gustaba comer con los vales del casino y se cocinaba su “colación”. Además se llevó los 3 frascos de mermelada casera y algunos platos y servicios, para las “chiquillas” del hospital. Adriana duerme placidamente, todavía. Pero la paciencia se le iba agotando. El mayor altercado se produjo cuando la allegada le dijo a la dueña que hablaba todos los días con Dios y me dijo que su papá está en el cielo, pero su mamá está por allá abajo, su mamá era rosa cruz”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;“La llamé y le dije que se fuera. Y se fue un día antes de que terminara el reemplazo, sin dejar ni una explicación. Me quedó debiendo las 8 lucas de locomoción, las copias de todas las llaves, las llamadas a San Felipe, la loza que se llevó, los kilos de detergente, mi cepillo de dientes, y los 1890 pesos que me costó la Amoxicilina que fui a comprar a la farmacia de noche, y que me vendieron sin receta médica. Esta está muy loca, más loca que la Paty Rodríguez. Figúrate que cuando fui a pagar las cuentas me quería morir, tuve que pagar quince lucas de luz, cuando a todo reventar pagábamos 5. Y la cuenta del teléfono todavía no me llega. Iba tan impresionada que casi me atropellaron al cruzar la calle. Si no es por mi vecinita, no la estaría contando. Esta mujer está loca, muy loca... yo le escondía el confort, y nunca gastó un peso en papel, quizás con qué se limpiaba. Y a todo me decía “ya señora Adriana, correcto”, a una la tratan como si fuera tonta, esto de andar aceptando gente rota, gente inculta, gente india...” – pido otra taza de té, lo bombardeo con azúcar y escucho en silencio las parábolas precisas para no descarriarme del camino.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8575862358136017717-1574647265131563529?l=ciruelax.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ciruelax.blogspot.com/2008/06/canutones.html</link><author>noreply@blogger.com (Nicolás Rojas Inostroza)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8575862358136017717.post-5629871633705386475</guid><pubDate>Sun, 17 Feb 2008 18:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-02-17T10:33:51.217-08:00</atom:updated><title>otra cosa</title><description>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:130%;"&gt;Hoy no se escribe&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:130%;"&gt;pero mañana sí.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8575862358136017717-5629871633705386475?l=ciruelax.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ciruelax.blogspot.com/2008/02/otra-cosa.html</link><author>noreply@blogger.com (Nicolás Rojas Inostroza)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item></channel></rss>